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CAPITULO VII.

Sexta Parte.  Despedida y Final.

 

1. Actividades de formación y científicas.

 

      Y después del incendio seguimos naturalmente trabajando. Yo todavía un largo par de años más en Conxo.

       La investigación  llegó a acusar de negligencia a una supervisora y dos auxiliares que estaban de servicio en el área incendiada, mas creo recordar  que al fin no se llegó a condena alguna. Todos más bien intentamos olvidarlo y a la postre el incendio aceleró, como dije, los planes de descentralización. También repercutió, digamos que favorablemente en el Sanatorio, ya que a raíz también del incendio se aceleró la construcción de unas unidades modernas de admisión y de servicios comunes en la zona situada entre el edificio antiguo “mercedario” y el edificio principal. Este edificio a cuya inauguración todavía pude asistir estaba construido con elementos prefabricados, pero resultó acogedor, luminoso y funcional. A esa zona se trasladaron también los despachos médicos centrales  de los jefes de sector que constaban también de despacho de secretaria y salita de espera. Desde luego eran mucho más espaciosos e incluso lujosos que los que proporcionó en mi unidad el INSALUD  y  después SACYL en el clínico de Valladolid, claro que los espacios en un Hospital General son siempre más escasos y en este aspecto en Conxo y más según iba disminuyendo el censo, éramos privilegiados.

Por cierto que el Prof. Benito-Arranz de Valladolid publicó por aquellas fechas un largo artículo en “El Norte de Castilla”[1] en el que se extrañaba que aquella declaración de culpabilidad no hubiera producido en el Sanatorio o en otros centros movimientos de solidaridad, al menos en forma de escritos o documentos. Seguramente por aquel entonces no estaba suficientemente informado de todos los complejos antecedentes y consecuentes que se habían producido en el Sanatorio.

 

            Como siempre intenté mejorar la formación de todos y el nivel científico del Sanatorio a partir de la Docencia y ya que la formación MIR según mis proposiciones estaba de momento congelada, nos centramos en la realización de cursos y conferencias dentro del centro al nivel más alto posible.

Por fin pudo establecerse una cierta colaboración oficial con la cátedra de Psiquiatría. Fui nombrado, junto con otros jefes  médicos de Conjo, colaborador honorífico de la Cátedra de Santiago - (Desde 1 Octubre 1976 a 21 de Setiembre de 1977: por lo tanto un curso) Se trata de una  útil figura  establecida en aquel momento. Tiene carácter académico a todos los efectos - méritos etc. obliga a actividades previamente establecidas.  y es reconocida por las Juntas de Gobierno de la Universidad. Eso sí carece de cualquier  remuneración. Véase en el apéndice II de este capitulo el plan de colaboración propuesto, que solo en lo relativo a cursos, como ya dije, se pudo materializar.

Dentro de estos planes destaca un “Curso Elemental de Psicopatología y Psiquiatría” y  dirigido por mí mismo y organizado en colaboración entre la Cátedra de Psiquiatría de la Facultad de Medicina ( Prof. Antonio Rodríguez en ese momento) y también los Departamentos de Medicina Interna ( Prof. Prieto Valverde) de Cirugía ( Prof. Puente Domínguez) Neurología ( M. Noya García) y Neurocirugía ( Prof. Reyes Oliveros)  Por nuestra parte participamos todos los jefes de servicio y clínicos que estábamos en Santiago, ya que los equipos  dos y tres estaban ya parcialmente trasladados a sus sedes de La Coruña y El Ferrol. Creo que debo citarlos a todos, según el programa, pues  ello demuestra de sobra la renovación del centro, la mejoría de su calidad en el plano médico superando las espurias finalidades sociopolíticas y desde luego demuestra también  que las plantillas médicas se completaron totalmente después de las diversas crisis. Así cito  por nuestra parte a los Drs. Montoya, Lado Romero; J. M. Andres Besson, I. Tortajada, G. Gonzalez Roa, V. Merino Garrido.

Este amplio curso por sus contenidos y participación  se desarrolló durante los meses de Octubre, Noviembre y Diciembre de 1977 y fue impartido en el Hospital General de Galicia. Estaba dirigido sobre todo a nosotros mismos, los posgraduados nuestros y del Hospital y a médicos jóvenes de cualesquiera especialidad. Tuvo un buen éxito y fue muy importante para nosotros pues suponía el reconocimiento de  la Universidad a nuestra labor y a nuestro nivel científico rehabilitándonos en alguna manera, si es que era necesario, ante la sociedad de Santiago y Galicia. Para mí fue el éxito de este curso especialmente gratificante y me animó a ponerme un tanto al día así como  volver a estudiar y leer, después de los abandonos a que nos vimos obligados ante tanta lucha y tanta dificultad.

Ese mismo año y siguientes la Comisión de docencia y científica que presidía el Dr. A. Besson programó  sesiones  semanales, se editaron los programas y enviando participaciones a “todas partes” conseguimos que médicos y aun estudiantes acudieran al centro a aprender y participar  en pro de la mejoría del prestigio del centro y de quienes trabajábamos en él y que había sido puesta tan en entredicho por todos lo sucesos anteriores.

            La mayor parte de los compañeros psiquiatras citados continua en sus puestos en Conjo; otros marcharon a otros lugares y otros, como el Dr. Lado y Montoya en las fechas que escribo ya han fallecido. Me apetece sin embargo añadir alguna palabra sobre Andrés Bessón. Era argentino aunque llevaba un tiempo por España. Marchó de Conjo algo más tarde y no he vuelto a saber de él. Me queda su recuerdo y el de su amistad, pues fue para mí persona entrañable, enormemente trabajador y activo, leal a toda prueba y muy buen clínico. Inquieto como prueba su biografía. Me encantaría conocer su paradero y situación actual.

            Buscando personalidades de prestigio que nos ayudaran en esta tarea que podemos llamar de rehabilitación del centro, invitamos un día al Prof. A. Vallejo Nájera a dar una lección en el Sanatorio.  Era una personalidad que podemos decir estaba entonces “de moda”  pero también gozaba de un gran prestigio científico en recuerdo también de su padre que fue con Lopez Ibor uno de los dos psiquiatras catedráticos  de mayor  autoridad en los años  de posguerra[2]. Acababa de publicar un libro titulado “Locos egregios” y ese fue el tema de su lección. Por  todo ello vinieron a escucharle personas de toda índole de la medicina y sociedad de Santiago comenzando por nuestras propias familias y nuestros amigos. Mi intención fue que hubiera dado una lección científica pero tal como parece que él acostumbraba, la lección se transformó en un acto social y lo que más nos extrañó es que delante de la sala donde se impartía la lección – en ese edificio prefabricado nuevo del Sanatorio – instaló unas mesas con su libro a la venta que empezó a firmar y a vender. Tanto en el libro como en la lección me pareció que trataba a sus personajes con un exceso de simplicidad y con escaso afecto,  en aras seguramente a su intención de divulgación y de que su libro se conformase como un “más vendido”. Yo sin embargo recordaba la magnifica y extensa obra de mi antiguo maestro en Munich. Prof. Kolle que publicó una serie de monografías sobre el mismo tema en las que me impactaron especialmente  las de Lutero, Goethe y Beethoven, pero también  la de Maquiavelo, como en el libro de Vallejo. Como es obligado fuimos luego un grupo a comer con él y allí volvió a brillar, desde luego, su espíritu brillante y su conversación amena. Es sabido que también falleció prematuramente.

Me ocupé también con gran interés en mejorar y animar la biblioteca. Estaba instalada en una magnifica sala del antiguo monasterio. Era fresca aunque no muy luminosa, como es propio de edificios antiguos. A mi me recordaba aquellas salas de los Colegios universitarios de Oxford o Cambridge, solamente que nuestra sala era original románica en reforma y ampliación barroca.  Conseguí una buena dotación para libros y revistas aunque seguía envidiando las de algún centro privado como en concreto el Hospital de San Luis de Palencia.

 

De todas formas el enorme trabajo asistencial, y quizás otros factores dificultaron la realización de más trabajos de investigación, de publicaciones o de organización o asistencia a congresos. La organización de algún congreso en el mismo Conxo    era uno de mis deseos, aunque ya no hubo tiempo para ello. Con esfuerzo realicé alguna publicación, como muestra de las inmensas posibilidades que en este aspecto ofrecía la Reforma asistencia. En concreto una que mostraba nuestra experiencia respecto una unidad residencial dentro del Sanatorio.[3] También seguimos publicando en los periódicos médicos que podemos llamar de divulgación como Tribuna Medica en la que dábamos noticias de la marcha de Conxo y aportábamos  temas doctrinales de organización asistencial psiquiátrica. (Artículos míos y del Dr. J. Cubillo  y Dr. Montoya en Setiembre y Noviembre de 1976).

 

2. Cambios en la Dirección superior.

Entretanto se fueron produciendo varios cambios en la cúpula organizativa del Sanatorio. En un momento dado, pero cuya fecha no encuentro ni en mis papeles ni en mi memoria, fue nombrado gerente del Sanatorio el Sr. D. Ángel Porto, antiguo Presidente de la Diputación de La Coruña y de una familia bien conocida de Santiago. Trajo con él como secretario una persona eficaz, silenciosa y de total confianza a quien todos pronto apreciamos: el Sr. Bermudez. Su hija Lucilla fue un tiempo también mi secretaria de dirección. Así que el Sr. Porto sustituyó al Dr. Montoya en la gerencia y para Montoya se creó un nuevo puesto: Jefe de los Servicios Psiquiátricos de la Fundación. No tenia responsabilidad ejecutiva y sus funciones eran algo así como consejero y custodio del plan asistencial. Este cambio a mi me recordaba, por razones sencillas de comprender para quien conozca la historia, me recordaba, digo, el caso de Colón desposeído de su almirantazgo de todos los mares, pero gozando de la gratitud y aprecio de los Reyes…

Yo trabajé muy bien con D. Ángel Porto. Estableció un registro de documentos y era preciso y rápido tanto en la toma de  decisiones como en su ejecución.

Por otra parte también el Sr. Mariño fue sustituido como Presidente de la Fundación y en su lugar se nombró (nombró la Diputación) a una mujer: Dña. Berta…… y me vuelve a fallar la memoria respecto su apellido sin que me falle sin embargo en nada respecto a su carácter también claro y sencillo en la forma y muy firme en la actuación  y con quien también me entendí bien sirviendo todo a la consolidación del plan asistencial y a que el trabajo en el Sanatorio y  sus dependencias volviera a hacerse de forma ordenada.

 

3. Últimos datos sobre objetivos alcanzados de la Reforma.

Parece oportuno  citar aquí algún dato final  procedente de  mi citada publicación sobre 5 años de Psiquiatría sectorial en Conxo:

En 1977 todos los antiguos cuidadores menos 31 se habían transformado en auxiliares psiquiátricos.

Las asistentes sociales pasaron de dos a doce.

Los médicos psiquiatras de cuatro a dieciséis.

En 1976 se dieron los primeros pasos en la descentralización de los equipos dos y tres abriéndose unidades de agudos y de día en La Coruña ciudad y en El Ferrol y trasladándose a ellos los  correspondientes jefes de servicio,   parte de los jefes clínicos asistentes sociales y demás personal.

Además en 1976 se crearon otros dos sectores con sus correspondientes equipos. El cuarto procedía de la división en dos del extenso sector 1 de Santiago. El sector quinto tras el correspondiente  convenio, se delimitó en una zona norte de la Provincia de Pontevedra. Simultáneamente se cerró el ingreso a pacientes procedentes de las otras zonas de Pontevedra y asimismo a todos los pacientes de León de Lugo y parcialmente de Orense.

En ese año funcionaban ya  en total   ocho  dispensarios en los que se atendió a 307 pacientes diferentes a lo largo de  4334 consultas o actos médicos individuales.

Lo más sorprendente fue la realización en ese año de 1326 visitas domiciliarias individuales cumpliendo la norma asistencial   de la “persecución del paciente” cuando no acudía o no podía acudir al dispensario.

Todos los días el Supervisor general confeccionaba y  emitía un censo pormenorizado por sectores y unidades y que se distribuían por todo el hospital. De vez en cuando y tras reunión y acuerdo se suprimían camas. Al comienzo de la Reforma estaban ingresados 1450 enfermos!! Cuando yo marché del hospital se habían reducido a unos 850. Los datos exactos están recogidos, claro está, en las memorias anuales que emitíamos y enviábamos a los directivos de la Fundación y la Diputación.

Quizá tiene también interés proporcionar la cifra de ingresos en pesetas en la laborterapia y que da una idea sobre el volumen que alcanzó ya en 1973. Un total de 900 000 pesetas de ingresos!. Seguimos pensando que el trabajo era el principal ingrediente de la rehabilitación de un paciente. Fue relativamente fácil para un grupo de mujeres mediante la  casita hogar y la colocación en el servicio doméstico. Mucho más difícil lo era para los hombres y no se nos ocurrió la formación para ellos como jardineros y que podríamos haber previsto ante el esperable auge de las viviendas individuales y las necesidades urbanísticas.

 En estos días en que escribo estos recuerdos el Dr. I. Tortajada, actual director de Conxo, ha tenido la amabilidad de enviarme ejemplares de la revista “Pensamento” que recoge estupendas   actividades y fotos de pacientes integrados en los programas de “Educación para adultos”. En ellos trabajan monitores de las escuelas de educación y con ellos programan excursiones, aulas y representaciones.  Es ya el Conxo actual al que ayudamos a nacer. En aquel entonces solo la Sección Femenina en aldeas y villas realizaba actividades formativas de adultos y ya he comentado su colaboración con nosotros en Navarra. En Santiago no lo intentamos.

 Precisamente  estos días también leo los datos de una  experiencia  similar a partir del Hospital de Ciempozuelos basada en esta inteligente integración de la formación de adultos y la rehabilitación. [4]

 

4. Visita al Ministro del Interior: D. Manuel Fraga Iribarne. Enero de 1976. 

            Ante las dificultades padecidas, las opiniones más bien desfavorables  - en la segunda crisis - de la prensa  y las crecientes necesidades asistenciales  pareció oportuno a los responsables de la Diputación y la Fundación, que hiciéramos una visita personal al Ministro del Interior responsable de la Sanidad Nacional también a  través de la Dirección Nacional de Sanidad dependiente de su Ministerio.  Por aquel entonces era también una petición común de los Médicos que se crease un Ministerio de Sanidad propio con lo que creíamos se resolverían muchos de nuestros problemas. Fraga, a quien todavía podemos ver en el Senado y para quien pedimos aún muchos años de vida, después de su magnifica gestión (basta visitar Galicia ahora) tantos años como Presidente de la Xunta de Galicia, fue ya desde los años 50 del siglo pasado una de las personalidades intelectuales y políticas más importantes, si no la más importante, de España por su inmenso trabajo durante  muchos años y en muy diversos puestos, circunstancias y responsabilidades. Nos prometíamos mucho de la visita y además nos impresionaba mucho este encargo aparte la natural curiosidad por saludar personalmente a persona tan importante.

Viajamos en coche oficial el Sr. Mariño, como Presidente de la Fundación; El Dr. Montoya, como jefe de los servicios Psiquiátricos (O custodio del plan como decíamos nosotros) el Sr. Guerra como administrador general y yo. Recuerdo perfectamente el viaje  por las estepas de tierra de Campos en gran coche SEAT. Nos alojamos en el Hotel Mindanao en Madrid, lo cual me impresionó también mucho pues no estaba acostumbrado a tales lujos,  pues yo  sigo albergando más bien unos gustos sencillos bastándome limpieza y agua caliente en el baño.

            Habíamos preparado un informe no muy extenso, que naturalmente aún poseo y que constaba de cuatro escritos:

El primero redactado por el Presidente de la Fundación Sr. Mariño  en el cual describe  primero sucintamente la historia del Sanatorio y los esfuerzos de la Diputación desde su compra a la Mitra en 1969  y luego los de la  Fundación  para plasmar un avanzado plan asistencial. En segundo lugar cita brevemente la primera crisis del año 74 para centrarse después en los graves sucesos de Mayo, Junio y Julio de 1975. De forma muy clara y precisa explica que se debieron a la conjunción de tres circunstancias: La elección de enlaces sindicales y la discusión del Convenio Colectivo, la situación política y social de España, y el conflicto nacional de los MIR. Explica también el cómo y el porque de las medidas que tomó cesando a cinco personas. El segundo escrito es del Dr. Montoya que describe el plan asistencial y sus bases teóricas y el tercer escrito es mío  centrado en la situación del personal de enfermería psiquiátrica y la necesidad de alentar la formación de A.T.S. especialistas en psiquiatría.  

            Es famosa la puntualidad, nada ibérica, al menos de antes, la puntualidad del Sr. Fraga. No tuvimos que esperar apenas en una salita. Apareció jovial e inmenso. Nos dio a todos la mano. Recibió con otra el informe. Dijo cuatro palabras animándonos a seguir trabajando y desapareció. Ni siquiera nos sentamos.

 

            Por cierto que también estuvimos a punto de saludar personalmente a Franco en aquel casi su ultimo año de vida. Como siempre veraneaba en El Pazo de Meirás que estaba muy  próximo a Sada en La Coruña y también próximo a otro Pazo - el de Mariñán - que más tarde pasó a poder de la Diputación de La Coruña y donde el 12 y 13 de Setiembre del 2002   asistí a una reunión convocada por el Dr. Lado para comentar y evaluar los resultados de la  Reforma Asistencial  a  los 25   años. ( Apéndice nr. 6) Luego hablaré de ello.

Al fin no visitamos a Franco.

 

 

5. Más conflictos nacionales.          

            La Psiquiatría y los psiquiatras sin embargo seguían por estas fechas dando mucho que hablar y muchos problemas en todas partes. Una de estos lugares era Valladolid donde era  Profesor Adjunto Numerario  (equivalente al profesor titular actual) pero  catedrático contratado - figura plenamente legal pero que rara vez se ha aplicado -  el  Prof. D. Santiago Benito Arranz, a quien ya me he referido y  que conocía bien pues había sido profesor mío, y  que sé seguía con interés el desarrollo de Conxo y mi papel en  el mismo. Precisamente en las fechas de los conflictos de Julio de Conxo  publica en Profesión Medica    (15 de Julio de 1976)  un largo articulo reivindicativo de sus problemas respecto su exclusión a las oposiciones a la cátedra de psiquiatría de  Valladolid, y por ello a su cese como director médico del Instituto Psiquiátrico (antiguo manicomio) Dr. Villacián, que en estupendo edificio nuevo debía por entonces comenzar su ocupación y funcionamiento. Los p. n. n. (profesores no numerarios) es decir, los psiquiatras jóvenes contratados de la cátedra y necesarios para su funcionamiento “emigraron” entonces a puestos mejor pagados en el nuevo Instituto Psiquiátrico quedando el Prof. Benito Arranz “solo” en la Universidad pero además desposeído de su posición y con dificultades de futuro ante el catedrático nuevo que habría de venir. Parte de estos p.n.n. regresaron luego al Hospital clínico constituyendo el primer grupo de colaboradores de la nueva cátedra y nuevo catedrático donde luego, como ya referiré me integré yo. Han sido mis compañeros de todos estos años.   En esta situación el Prof. Benito Arranz  me presentó la posibilidad de ir a Valladolid a trabajar con él, aun sin formalizar una propuesta concreta, a lo cual renuncié entonces aunque poco a poco me venia al pensamiento la posibilidad de dejar Conxo donde ya estaba tan cansado pero al que podía mirar con orgullo al haberlo puesto otra vez a funcionar  normalmente; quiero decir, mucho mejor que antes. Es curioso que en esa misma página de las reivindicaciones del Prof. Benito A. aparezca el escrito conjunto de los médicos jóvenes de los  Colegios de médicos gallegos y otros muchos criticando durísimamente los despidos de Conxo y como siempre el peligro de degradación de la asistencia en el Sanatorio.

 

 

6. Contactos con Valladolid.

Por aquellas fechas por otra parte yo había invitado varias veces al Prof.  Valentín J. Mª Conde  a participar en los concursos de selección de los nuevos psiquiatras que se iban incorporando al Sanatorio. Así que estaba en contacto con él y muy bien enterado de la marcha de los acontecimientos en Valladolid. Por otra parte yo seguía visitando periódicamente Valladolid, donde teníamos  familia, asistía a sesiones de la Real Academia de Medicina de la que era Miembro Corresponsal por nombramiento desde mi época de Alemania por su presidente vitalicio el prestigiosísimo internista Dr. D. V. González Calvo, que además había sido compañero de curso de mi padre en esta misma Facultad de Valladolid. También seguía tratando a otros médicos y compañeros  de Valladolid  que luego me ayudaron decisivamente al instalarme allí.

 

7. Traslado al Hospital Clínico Universitario de Valladolid y nuevo comienzo.

En muy poco tiempo y desde  Oviedo el Prof. V. Conde ganó la cátedra de Valladolid. La primera cátedra de psiquiatría en la Universidad de Valladolid.  Allí reunió en su persona todos los puestos directivos de la Psiquiatría en Castilla León salvo  Salamanca: Catedrático jefe de Departamento en el Hospital recién inaugurado; Jefe de los servicios psiquiátricos de Sanidad; director del Hospital Psiquiátrico Dr. Villacián. (Puesto asociado al de Catedrático por decisión de la diputación de Valladolid) Entonces aun era posible detentar varios puestos públicos a la vez. La mayoría todavía disfrutaban de sueldos bajos.  Una posición, pues, inmejorable para organizar la asistencia y coordinarla entre los distintas instituciones. ¡Lo que nos había faltado siempre en Santiago y lo que en su día tanto me sedujo para optar a la plaza de Jefe de Servicio de Valdecilla en Santander, plaza que ganó mi amigo Prof.  F. Díaz Manrique. Además en aquel momento estaba prácticamente en las solas manos del “jefe” la selección de sus colaboradores y en esta situación el Prof. Conde me ofreció la posibilidad de ir a Valladolid a trabajar con él.

Desde luego tuve que pensarlo, pero no demasiado. De Conxo estaba muy cansado y como  me decía, podía ya marcharme con dignidad, dejándolo todo si no bien atado, por lo menos enlazado… Además el puesto de director ni en Conxo ni en ninguna otra parte me gustaba. Tuve que aceptarlo por superar momentos de crisis en fidelidad a mí mismo y a la mano que entonces me daba de comer y que tengo por norma no morder nunca. Me sentía muy extraño en ese puesto de dirección de algo tan complejo y recordaba siempre aquel experimento de psicología animal en el cual la “rata ejecutiva” sufría de estrés y moría antes que sus súbditos. Yo además anhelaba, (siempre en segundo plano como se dice ahora del trabajo de un ordenador) la vuelta a la Universidad, disponer de más tiempo para pensar, o investigar o al menos escribir y ¡qué demonios! anhelaba también probar eso de una consulta particular y la posibilidad de ganar algún dinero más que atendiera a las muchas necesidades sobre todo de mis hijas en edad de complementar su educación con idiomas, viajes y estancias en buenos centros del extranjero… Por si fuera poco en Galicia aparecían algunos indicios desagradables: Las pintadas de “Gora Galiza ceibe” ( Galicia se llamó un tiempo Galiza en afán diferenciador respecto al español) Las apariciones del “Exercito guerrilleiro do Pobo Galego”….. las conexiones de todo ello, reales o supuestas, precisamente con Conjo y los acontecimientos sufridos…..Los conflictos del interior del Sanatorio parecía que se trasladaban ahora a su exterior, ¡Cómo la Asistencia en psiquiatría Social! Además Valladolid era nuestra ciudad y el Prof. Conde estaba en la cúspide de sus triunfos y su fama. Así que acepté agradecido.

Primeramente suscribí un contrato de profesor adjunto interino. Suponía un sueldo bajísimo que no permitía mi traslado, pero ya con él impartí alguna clase y seminario en Valladolid mientras continuaba en Conxo. Recuerdo en concreto una lección luego publicada  y titulada “Estructura y Función en Psiquiatría”.

Poco después salían a concurso de méritos puestos de psiquiatría para el Hospital Clínico y obtuve una plaza de psiquiatra jefe de sección (equivalente al de jefe clínico de Conjo)

 

            Y de nuevo en Conxo y en Santiago se quedaron estupefactos cuando dije que me iba. El administrador, mi querido Sr. Guerra, al presentarme la liquidación final, me dijo: Volverás a Conjo… yo pensaba que volvería, pero solo de visita.

Me ofrecieron una magnifica cena de despedida a la que asistieron muchos compañeros y todos los responsables actuales y antiguos de la Fundación.

Sentía como siempre un poco de nostalgia, pero también un nuevo entusiasmo por la nueva etapa que me esperaba.

No pude por menos que enviar a El Correo Gallego, que tanto nos había agraviado una carta pública de despedida en la que intenté plasmar la realidad de Conxo  y del cual los gallegos debían sentirse tan orgullosos y  en la que, claro está, reivindicaba nuestro,

- mi-  trabajo. Lo publicaron sin rechistar, lo cual les agradecí y les honra. Transcribo esta carta de despedida en el Apéndice cinco de éste capítulo.

También Montoya se marchó. Nunca supimos si por “recomendación” de la Fundación o a petición propia. Supongo que se llegaría a un acuerdo entre ambas partes. Se comentó al menos que recibió una buena indemnización por  despido o supuesto despido. Marchó hacia su tierra en el Levante.

 

Y a su vez llegó el momento de marcharme yo. Los directivos de la Fundación y de la Diputación me ofrecieron una magnífica comida de despedida, creo recordar que en el restaurante “El Vilas” uno de los mejores de Santiago y donde en otras ocasiones habíamos celebrado otros eventos. No se hizo ninguna foto.

 

            El  15 de Mayo de 1978  tomé posesión de mi puesto de Jefe de Sección en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, y ya era desde unos meses antes, Profesor Adjunto Interino en la Facultad de Medicina de la Universidad. Dos puestos en una misma persona lo que traerá posteriormente diversas consecuencias, como veréis, si me seguís en estos mis recuerdos.

Los entrañables amigos de Santiago - y que siguen siéndolo permanentemente - nos regalaron una bandeja de plata con sus nombres y la fecha  grabados bajo un delicioso verso de Rosalia:

            “Cando volver si volvo todo estará onde estaba”

 

8. Reuniones posteriores y de aniversario sobre Conjo.

Quizás sea adecuado para terminar mis recuerdos sobre Conjo  reseñar un par de reuniones sobre su Reforma que se realizaron respectivamente a los diez años aproximadamente - pues no recuerdo la fecha exacta - de marcharme yo de allí y la ya citada de El Pazo de Mariñan en Setiembre del año 2002.

La primera de ambas  se celebró en Santiago, creo que  en el año 1984, cuando todavía pudieron estar presentes la mayor parte de los protagonistas de la Reforma, comenzando por el mismo Dr. Montoya. Agradecí mucho que me invitaran pues a veces dudaba del recuerdo que dejé en Santiago al marchar un tanto precipitadamente, mas me recibieron con todo afecto y pude libremente presentar mis recuerdos y opinión, claro está, dulcificada ya por el tiempo y la situación; es decir, “sine ira et studio” como intento reflejen estos mismos recuerdos. Me impresionó mucho el alojamiento al que nos invitaron. Todos conocíamos El Hostal de los Reyes Católicos como  Hotel de más prestigio de Santiago en su magnifica y sobria decoración - acertado sincretismo  de castellano viejo e inglés victoriano- típica de los  paradores, pero entretanto habían construido y curiosamente en la misma calle donde nosotros habíamos vivido ( General Pardiñas)  un impresionante hotel: El Araguaney. Superlujo no asiático sino arábigo, pues su promotor parece fue un rico y preeminente empresario palestino que me hace pensar ahora en el dueño de los almacenes Harrods  de Londres. El Hotel estaba preparado para huéspedes arábigos ricos. Decoraciones recargadas de oros y dorados. Inmensas suites con cocinas y hasta suelos en los que poder comer sentados en él al estilo moro. Ya me di cuenta con ello cómo estaba cambiando el mundo.! Mira que todo aquello en la ciudad y templo de  Santiago Matamoros! La reunión fue breve y no sé si se publicaron nuestras intervenciones.

 

            La segunda reunión en El  Pazo de Mariñán tuvo  también su  importancia e interés.

Se celebró el 12 y 13 de Setiembre del  año 2002. Fue organizada a instancias del Dr. Lado Romero  que me sustituyo a mi marcha como director del centro y desgraciadamente  ya fallecido  repentinamente a principios del año 2004.

 Sin duda se trataba más bien de un pretexto para vernos todos o todos los que quisieran asistir, que habíamos luchado por Conxo, pero también asistieron responsables de la Psiquiatría implicados en reformas de entonces como mi también buen amigo el Dr. D. Fernando Leal, director del Hospital Psiquiátrico de Valladolid. Lado me dijo que había convocado también a J. G. G. y F. T. los que fueron jefes de servicio de los sectores dos y tres, pero no acudieron. Asistieron también responsables de otros centros de Galicia hasta un total de unas 20 personas. Cada uno presentó y leyó un escrito sobre sus experiencias en  la Reforma y posibles contrarreformas, así como de sus consecuencias  y resultados en vistas a la situación actual. Yo presenté un escrito relativamente largo en el que repasaba toda mi trayectoria profesional junto las diversas actitudes y metas perseguidas en cada fase, desde Quitapesares. Respecto a Conxo el  escrito inicial fue a corazón abierto, pero luego lo autocensuré profundamente quedando reservado éste para uso “privado”. Así que presenté meramente algunos datos y critiqué algunos excesos que aún repercuten en algún aspecto negativo de la Asistencia Psiquiátrica actual vistos, claro, desde mi posición en los últimos años en la Unidad de Agudos del Hospital Clínico. Presento en el apéndice 6 de este largo capítulo VII un resumen y conclusiones de este escrito que puede servir como cierre final  a mis recuerdos sobre  Conxo.

Aparte de ello, la reunión patrocinada como siempre por una buena empresa de la Farmaindustria, que nos ha enseñado casi todo respecto los medicamentos y nos ha hecho disfrutar tanto, no sé si con buena o mala conciencia - pero aquí todos pecamos - nos preparó una magnifica excursión en barco desde La Coruña en la que nos adentramos un poco en mar abierto acercándonos a las costas  del Norte de Galicia. Simultáneamente consumíamos en la bodega embutidos, bebidas de todas clases y unos magníficos lacones asados que no olvidaremos. El mismo Pazo es una maravilla con vistas a la ría de La Coruña, magnificas instalaciones, y lujosa y respetuosa rehabilitación de esos magníficos edificios en la buena piedra de  granito gallega, esas salas con vajillas, paños, cuadros, esos suelos de anchas tarimas y la exuberante vegetación por todas partes de hortensias, yucas, calas, castaños ….  Resultó la reunión  agradabilísima pero no visitamos Conxo. Admiramos el resurgir de Galicia y nos quedamos meditativos y asombrados al circular en pequeño autobús y por autopista  por delante de unos estupendos edificios que llevaban el rótulo de “Centro de Investigación Neurobiológica”. Era el centro dedicado  sobre todo a la investigación de la enfermedad de Alzheimer y promovido por el Dr. R. Cacabelos. 

 Apéndice 1:INFORME A LA GERENCIA SOBRE SITUACIÓN ACTUAL Y FUTURA DE LOS M.I.R. EN EL SANATORIO.

 Apéndice 2:PROGRAMA DE COLABORACIÓN ENTRE LA CÁTEDRA DE  PSIQUIATRÍA Y LA FUNDACIÓN PUBLICA SANATORIO PSIQUIÁTRICO DE CONJO

Apéndice 3:PLAN DOCENTE PARA M.I.R. A PARTIR DE 1978.INFORME DE DIRECCIÓN MÉDICA A GERENCIA Y CONSEJO DE GOBIERNO

Apéndice 4:Sobre la Terapia de la Libido.

Apéndice 5: Despedida de Santiago publiqué en el " Correo Gallego" el día 7 de Junio de 1978:

Apéndice 6: LA EVOLUCIÓN DE LA  ASISTENCIA PSIQUIÁTRICA ESPAÑOLA


 

[1] “Cuando un Hospital Psiquiátrico se quema”  20 de Diciembre de 1976.

[2] La primera cátedra de Psiquiatría en España fue creada en Barcelona por la Generalitat durante la Segunda República Española y la ocupó por breve tiempo Emilio Mira.

[3] A. Jimeno Valdés: “Unidad Residencial Intrasanatorial en un modelo de asistencia psiquiátrica sectorial” Archiv. De Neurobiología. XLIII.  43, 5 (39-326)  Sept.-Oct. 1980.

[4] Juan de Dios Molina Martin y cols. “Cubriendo las necesidades educativas básicas: Un modelo para la rehabilitación del enfermo mental crónico mediante la articulación del sistema educativo y sociosanitario” Archiv. de Psiquiatria. Vol 69. Nr. 1. Enero-Marzo 2006. Pag. 1 - 20.

 

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