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                                                                                        CAPITULO V

 

                                        EL DR. HANS LAMMERS Y EL SERVICIO DE ALCOHOLISMO Y

                                 TOXICOMANIAS DEL HOSPITAL PSIQUIATRICO DE HEILGENHAFEN

                                                                                                   

                                                                           ( SCHLESWIG HOLSTEIN)

                                                          Desde 1 de Abril de 1967 a 30 de Junio de 1968

 

 

 

            1. El Dr. Hans Lammers.

 

            Así que ante mi negativa a trasladar mi trabajo a la Industria, y las dificultades de volver a España, volvió a plantearse mi próximo futuro profesional ante la obtención de mi título alemán de especialista. Debo decir que entretanto el título de Doctor habia sido reconocido  a todos los efectos por el gobierno alemán, y que por otra parte yo, como ya he referido, tenía tambien los títulos españoles de especialista en neurología y especialista en psiquiatría que por aquél entonces expedian las Facultades de Medicina a la vista de informes y méritos entre los que podía bastar el haberse colegiado durante un mínimo de dos años bajo la advocación de tal especialista. Es decir; bastaba, en último término, colgar el rótulo a la puerta de la consulta.

 

            El Dr. H. Lammers era Oberarzt ( Jefe de servicio, o clínico) de psiquiatría aunque yo no habia trabajado directamente con él. No le conocia por lo tanto demasiado. Sabia que procedia de Rostock en la zona oriental de Alemania y que como tantos miles habia pasado a Alemania Occidental a través de Berlín poco antes de la edificación del muro. Era más bien bajo de estatura, robusto de complexión, y de mirada afectiva pero directa y rápida. Facil para el comentario o diatriba; quizás más amigo del  vivir que del "filosofar". Ello, quizás entre alemanes y en aquella época podría ser más bien una virtud que un defecto.  Estaba casado. Su familia era tambien amiga de la mia. Su mujer alta, de larguisima espalda y de trato amable. Su preciosa hija, luego psiquiatra, Katrin  de la misma edad que la segunda nuestra y que ahora es tambien psiquiatra en la misma clínica de Giessen. Quizás motivado por todo ello y sabiendo mi situación, el Dr. Lammers me propuso que me fuera con él a Heiligenhafen.

 

            Efectivamente él habia aceptado un puesto  equivalente al de jefe de servicio en el recien creado  servicio de alcoholismo y toxicomanias en el Hospital Psiquiátrico de Heiligenhafen. Es decir en un Landeskrankenhaus ( Antiguos asilos o Manicomios) que en trance de su modernización creaban secciones especializadas. Heiligenhafen está situado al norte completamente de Alemania. Justo en la llamada Vogelfluglinie o camino migratorio de las aves, porque por aquel istmo y la isla de Fehrman, separada de Heiligenhafen por el Fehrmandsund, pasa la línea por la que todas las aves de la península Escandinávica y  Finlandia migran hacia el Sur. Pertenece al Land ( o Pais del Estado Federal Alemán Occidental) de Schleswig-Holstein. Una región que varias veces perteneció a Dinamarca con la que linda. De ahí que muchos toponímicos y gentilicios, sean daneses. Los edificios mezclan el estilo danés con el de las ciudades Hanseáticas de Lübeck y Hamburg que están cerca; la primera perteneciendo al mismo Land, siendo la ciudad de Hamburg en sí misma un Land autonómico, como en nuestro  caso  Ceuta y Melilla.

            Heiligenhafen, que significa Puerto Santo o mejor, Puerto de los Santos está situado en el mar Báltico y tiene al Sur la región natural llamada la "Lüneburger Heide". Grandes espacios llanos, húmedos y de vegetación escasa y herbácea. Turba en muchas zonas y población no abundante dedicada a la ganaderia fundamentalmente. Eso sí una ganaderia rural pero totalmente industrializada.  Granjas rurales con grandes tejados vegetales ennegrecidos por la lluvia. Palacetes blancos rococó a la orilla del mar. Algun bosquecillo, y por aquí y por allá más casas aisladas.

 

            Se trataba de un pueblo de tamaño medio-pequeño de origen pesquero y que iba transformandose en turístico y de servicios. Aparte el pequeño puerto en cuya lonja se compraban baratos e insípidos pescados, tenía una playa con caminitos de tableros de madera sobre las húmedas arenas. Una pequeña zona residencial y un gran Hospital Psiquiátrico.

Hoy dia se ha creado en la zona un gran complejo turistico con los alicientes de excursiones, pesca deportiva, apartamentos etc. Puede encontrarse en la Gran Red abundante y curiosa documentación. En aquel entonces todo ello era sin embargo un mero proyecto del que se hablaba bastante.

            No muy lejos se encontraba una zona peculiar y preciosa: la llamada "La Suiza de Holstein". Se trataba de un conjunto de lagos, probablemente glaciares, unidos casi todos entre sí y con bosques, caminitos, pequeñas ciudades, instalaciones de pesca y remo. Las ciudades más importantes en la zona eran Eutin ( de donde era natural el músico C. M. von Weber) Malente, Plön, Preetz....en los lagos de los mismos nombres.  Siguiendo la costa hacia el este se encontraban  ciudades de "ocio y  veraneo " como el Timmendorfstrand, y la aún más famosa Travemünde con casinos de juego y puertos deportivos. Poco más allá terminaba Alemania Occidental para continuar con la oriental en la región de Pomerania. Hacia el oeste  se encontraba Kiel, capital de Schleswig Holstein famosa por sus regatas y por su base naval. Además terminaba allí el Canal "Mar del Norte - Baltico", denominado tambien Canal de Kiel. Un canal de considerable importancia estratégica para los Paises Bálticos, incluida San Petersburgo de la URSS (entonces Leningrado ) pues evitaba rodear toda la peninsula de Jutlandia danesa, para transitar desde el Báltico al Mar del Norte.

            La linea de migración de las aves coincidia con el ferrocarril que atravesaba el Sund por un airoso e impresionante  puente colgante y una vez cruzada la isla de Fehrman enlazaba con los ferrys en el puerto de Puttgarden.

 

 

            2. El Hospital.

Entrada principal al Hospital Psiquiátrico:

 

            El edificio del Hospital haba sido un enorme y sólido cuartel de la marina del tercer Reich Alemán; es decir, Hitleriano, próximo a las bases navales, precisamente de Kiel y Lübeck y no muy lejos de Peenemunde (entonces en la zona oriental) donde se investigaron, se produjeron y se dispararon las bombas volantes V 1 y V 2  bajo la dirección de Werner von Braun el padre, después de la guerra, de los cohetes balísticos americanos. Por lo tanto el Hospital tenia todavia un monumento a los caídos alemanes. Pedestal para izar la bandera con los escudos nazis ya borrados pero cuyos restos en la piedra lo permitían adivinar. Recias barreras y controles en la entrada. Un sin fin de enormes edificios de tres pisos en ladrillo oscuro y que fantasmagóricamente se vislumbraban en las continuas nieblas. Entre ellos pululaban enormes gaviotas grisáceas. Tan grisáceas como ese mar Báltico en el cual el horizonte marino se confundía con el comienzo del cielo. Se me ocurrió pensar que allí tuvo que inspirarse Ruben Dario para aquel poema del mar azogado y de cinc. Quizás el edificio fuera, sin embargo anterior y hubiera sido edificado bajo los Kaiser, pues sus techumbres de magníficas vigas de pinotea americana no parecian construcciones de los años 30, si no más bien de finales del siglo  XIX.

            La atmósfera era, pues,  depresiva, nostálgica, silenciosa y lejana de todo aparentemente. Esos mares nórdicos habían tenido también su  literatura en Theodor Storm, natural de Husum, pequeña ciudad famosa solamente por él y por sus brumas. Tenían sus naufragios míticos y sus muertos a pesar de la aparente placidez del Báltico; como el naufragio del buque escuela de vela El Pamir, y tenían sus leyendas cotidianas como la de aquel farmacéutico del Hospital que marchó a pasear con su perro por la superficie del mar helado no volviendo si no el perro con el rabo entre las piernas y aullando. El cuerpo del farmacéutico no se encontró. Se le comería alguna foca o algún oso polar.

            El espectáculo de los cisnes y los grandes gansos grises volando en formación por la zona al comienzo del invierno era  maravilloso. Hoy mejor conocido y divulgado, entonces único y apasionante. No se me olvidará un tránsito por el magnífico  puente colgante sobre el Fehrman Sund un dia en el que rugia una galerna y el puente se zarandeaba próximo a las olas e iluminado por los relámpagos sobre un cielo completamente negro. En la Isla un pueblo -  Petersdorf -  con una típica iglesia nórdica de madera. El resto del paisaje similar.

 

            Bien; pues el Dr. Lammers tenia familia en Eutin. Una tía suya  nos acogió a toda la familia en el viaje preliminar de visita que hicimos. Una señora encantadora que fué cariñosísima con nosotros y con las dos niñas en un día gélido y como siempre brumoso.

            Visitamos el Hospital.  El Dr. Lammers intentó entusiasmarme y lo consiguió con el halagüeño porvenir centrado tanto en la actividad profesional como la privada y familiar. Trabajaríamos en equipo, con independencia total en el trabajo de cada día. Tendría una magnifica casa de empresa barata; toda clase de ayudas para el traslado; posibilidades de ascensión y de consolidación. Un trabajo además de organización, de contactos con las organizaciones privadas y públicas para las actividades de prevención y rehabilitación y tendria tambien algun ingreso extra. Dijimos que sí.

 

            El 1 de Abril  de 1967 comencé a trabajar en el "Suchtabteilung" (Departameto de toxicomanias ) de aquel gran hospital.

 

 

 

            3. Las instalaciones clínicas y su entorno.

Pabellón de alcoholismo:

 

 

 

            Ya he dicho que se trataba de un gran hospital con grandes pabellones de bajo y dos pisos. Nos adjudicaron los pisos primero y segundo de uno de estos pabellones. Por lo tanto dos unidades o estaciones de unas 25 camas cada una. Por lo tanto una se declaró  cerrada y otra abierta. Bastante superficie; despachos, salas de reuniones y de estar, habitaciones de enfermeria, almacén, etc. suficientes. El edificio de una solidez apabullante. Ventanas dobles con casi treinta centimetros entre cada uno de los cierres para garantizar un buen aislamiento. Acababan de convertir las calderas de la calefacción del carbón tradicional al gasóleo. Las calderas viejas como gigantes muertos yacían aparcadas en las traseras del hospital. Existian grandes instalaciones de talleres y terapia ocupacional para el conjunto del hospital y a las cuales podían acudir nuestros enfermos. Nosotros contabamos con un pequeño gimnasio.

            Un primer problema derivaba del tipo de enfermeros y personal auxiliar y tambien del tipo de enfermos.... Resultó, al menos en quellos primeras épocas, pero yo no participé ya en las siguientes, que la mayor parte de los enfermos eran alcohólicos graves que realizaban curas de entre uno y cuatro meses por orden judicial. Algunos porque habian cometido un delito y tenian por lo tanto que permanecer en la unidad cerrada recibiendo algún permiso de salida o paseo siempre con la autorización judicial. Otros eran enviados a realizar "la cura" por las entidades aseguradoras a fin de evitar una jubilación precoz o incluso un despido de la empresa. Estaba estipulado el tiempo que habrian de permanecer aunque nosotros podiamos introducir alguna variación contando con la entidad correspondiente. Otros ingresaban tambien como forzosos por la via de la incapacitación civil y designio del tutor que tenía tambien que dar parte a la autoridad judicial. En una ocasión  sufrimos una cierta perplejidad a causa de un paciente, militar de alta graduación y que venia acompañado por un informe en el que se nos advertia que el paciente era portador de secretos militares. El pobre señor, más próximo a una demencia alcohólica que a un delirio no nos confió ningún secreto, pero jamás supimos qué precauciones debiamos tener con él. Ingresó tambien obligado por las jerarquias militares.

            Venía por lo tanto el juez para comprobar la situación, los progresos del tratamiento, para recibir el pertinente informe médico sobre la conveniencia, marcha o alta de la cura etc. La actividad del juez como tal no era ningun problema. Estaba siempre conforme con nuestro dictamen, y además por cada dictamen o informe, siempre por escrito, recibiamos una pequeña gratificación, por no llamarlo paga. Como eran numerosas y frecuentes sin embargo, se ganaba así algún dinero que en seguida daba para comprar un coche nuevo o sufragar las vacaciones en España.  Un cierto problema era el mismo juez. !Era él mismo alcohólico. !!!

 

            Yo no había conocido hasta entonces el alcoholismo de tipo nórdico; de tipo solitario; de tipo conflictivo; y además bebedor de bebidas de alta graduación. En Schleswig Holstein se bebía como en todas partes  de Alemania cerveza  a cualquier hora, pero allí se acompañaba siempre de una copa de aguardiente. Era algo más que un chupito y los destilados además eran duros. Se solia pedir siempre una rubia y una clara; es decir una cerveza y un aguardiente, y como cervezas pueden tomarse infinidad de medio litro en una tertulia o sin ella, los aguardientes menudeanban en la misma proporción. Es sabido que el número de cervezas consumidas suele apuntarse en Alemania mediante las rayitas que se van haciendo en los reposa-vasos de cartón o fieltro que se reciben siempre con la primera jarra o vaso. Las noches son largas, los inviernos oscuros, las brumas constantes, la soledad se palpa. Por eso quizás se bebia tanto.

            Tanto que, como otras tantas veces, sufrí un equívoco que puede ser anecdótico. El jefe de personal al poco de llegar me espetó: ¿ Usted bebe ? Y yo que no soy totalmente abstemio, si no casi totalmente, contesté: Bueno; algo, si se tercia. Tampoco quise ser descortés logicamente. Me reuní con ellos en el Gaststtätte o sea en la tasca. Tascas, eso sí, acogedoras, llenas de madera, de fuego real, decoradas... bueno podria corresponder por su   gusto  más a nuestras bodegas castellanas. La reunión consistia en sentarse en la Stammtisch o mesa de tertulia de los clientes habituales del bar - y a la que facilmente podia acogerse un recien llegado -  y consumir hora tras hora las claras con las rubias. Yo me alejé despues de la primera rubia y el abandono de la clara  y así  constataron que yo no bebia. Por lo tanto no volví.

            En otra ocasión tambien el Dr. Lammers me invitó a beber. Beber "auf Brüderschaft". ("Beber a hermanamiento") Pude entender al poco de comenzada la reunión, que se trataba de emborracharse juntos y en esta situación comenzar a tutearse. Parece que se trataba de un rito antiguo - está descrito en parte en la escena de la taberna de El Fausto - El se emborrachó y yo me dediqué a observar no queriendo distorsionar  el rito, debido a que él era mi jefe. Probablemente creyó, que yo como latino preferiria el trato personal al oficial formal , pero resulta que yo era probablemente mucho más germánico en las formas que él mismo. Yo me quedé frio por no decir bastante molesto. Otras veces fué en mi casa misma cuando se empeñaba en vaciar la botella de buen coñac español que guardabamos como oro en paño y que servia más bien de medicina. En esa ocasión se marchó tan precipitadamente que "olvidó" en casa a su mujer. Total que el alcoholismo era muy frecuente y bastante conflictivo. En todo caso desde entonces nos tuteabamos y en la vida cotidiana resultaba todo bastante facil.

            Me sentía y él me trataba o queria tratarme como amigo y yo lo aceptaba al menos externamente; una situación que se ha repetido a lo largo de mi vida más de una vez, sin que desgraciadamente a veces pudiera yo responder de la misma manera, por lo que tal trato  he tenido que percibirlo  más como chantage que como favor.

 El desde luego pensaba dedicarse y así lo hizo, más bien a informes, viajes y actividades complementarias dejando en mis manos practicamente todo el trabajo clínico. Eso desde luego me gratificaba y yo tenia formación y seguridad clinica de sobra para ello. De aquella época data mi dicho interior, para uso privado, de "que para el trabajo cotidiano en el hospital me basta la quinta parte del cerebro". Eso queria decir que reservaba gran parte de mi imaginación, pensamientos e intereses para otras mil cosas que no he de reseñar en estas memorias. Valga solamente decir que aparte de mi interés general por  la  literatura,  y de seguir escribiendo tambien  para mí mismo, leia y pensaba todavía profundamente sobre  filosofía,  religión  y poesía, creyendome capaz todavía de perfeccionar así  mi cosmovisión. Ese entender sobre el mundo y las cosas.  Aparte de mis aficciones a pequeños viajes, paseos, y curiosear en menudencias sobre la vida, las cosas y los sucesos en mi entorno - con ayuda del coche - yo seguía pensando, quiero decir aun durante muchas horas y mucho tiempo mientras estaba en la clinica y eso me llevaba a un segundo dicho, que me arrepiento haber dicho en voz alta, pero que es tan cierto como el anterior: En mi lugar de trabajo mucho tiempo, a veces la mayoria estaba " de cuerpo presente y de mente ausente". Claro que otras veces era al reves, en casa seguía trabajando para el hospital.

 

            Realmente en aquel hospital tan lejos de todo y tan abandonado de la mano de Dios existía un curiosa fauna y no me refiero a los pacientes. El director, muy amable educado y que me hizo al marcharme un magnífico informe - Dr. Pauleit - tambien bebía. Sobre el Dr.  Lammers, ya he explicado cómo tambien bebia. Los demás médicos tambien bebían. Solo no bebia un psicólogo y su joven y pizpireta y reciente esposa que provenientes de Berlin, la ciudad alegre y llena de humor por antonomasia de Alemania, se quedaron tan espantados como nosotros. Se llamaba él Herr Hildebrandt y su mujer por lo tanto igual, en esa absurda norma por la cual las esposas adopatan el apellido  del marido. Nos reuniamos por lo tanto con ellos, pero os estaba contando cosas sobre la fauna médica del hospital.

 

            Nos instalaron en unas habitaciones de uno de los grandes edificios destinado integramente a viviendas para el personal. Gruesas tarimas de madera antigua. Recias ventanas. Techos altos. El Hospital nos pagó los gastos del traslado más una cantidad importante para "cortinas". La calefacción magnífica. Un gran salón. Dos grandes dormitorios. Cocina pequeña pero  bien amueblada y un cuarto supernumerario que hizo mis delicias al dedicarle al modelismo y manualidades que me permitieron sobrevivir en el duro invierno, la mayor parte del tiempo solo, que tuve que pasar allí.

            Aparte de lo que veiamos, sabiamos sobre los vecinos "todo" gracias a la amistad de la señora de la limpieza que parecia ser la más humana de toda aquella gente. Una psiquiatra vestía exclusivamente de color lila. Hasta la ropa interior que veiamos colgada en la ventana era lila. La denominamos por ello " die Frau die die lila liebte" Estaba divorciada. Recibia a su esposo de vez en cuando pero éste dormia, parece ser y se decía, en la bañera.  Otro, el farmaceútico del centro era nudista. Mas de una vez apareció con el gorro de dormir por todo atuendo, o si llevaba el albornoz por el pasillo, pues algunos apartamentos tenian los servicios comunes, lo llevaba abierto. El peor fue el vecino de abajo. Un psiquiatra viejo y cascarrabias que se empeñó en decir que nuestras hijas, que correteaban por el pasillo, le molestaban. Nos dieron unas alfombras viejas que nos obligaron a poner en el pasillo para amortiguar el ruido.

 

            4. El trabajo cotidiano.

           

            Como en todas las clínicas alemanas se comenzaba a primera hora con una reunión de todo el personal para realizar la "Kurvenvisite"; es decir, el comentario e intercambio de información sobre todos los pacientes a partir de sus historias y papeles.  Una costumbre que he cumplido estrictamente en todas las salas y unidades que he dirigido, incluida la 11 Norte del Hospital Clínico de donde me he jubilado hace algunos meses. Seguian las revisiones individuales o el estudio de los ingresos. Dos veces por semana reuniones en cada unidad con todos los pacientes para la realización de terapias de grupo.

            Estas terapias tenian una parte de información y otra de conversación libre para que los enfermos expusieran su caso, pero en manera alguna existia una presión para estos relatos, ni mucho menos intentabamos crear una atmósfera emocional o seudomistica como es frecuente en algunos grupos y comunas para el tratamiento de toxicómanos. No existian practicamente familias y además el hospital estaba alejado de los centros urbanos.

            Otro tratamiento importante realizado tambien en grupo consistia en las curas aversivas con el antabus. Seguiamos el metodo clásico  de moda entonces, consistente en la administración de pequeñas cantidades de vino en el grupo y que conducian a malestar y vómitos bajo el antabus. Un sistema sobre el que tengo amplia experiencia pues se prolongó despues durante mi trabajo en el Hospital Psiquiátrico de Pamplona, y cuya eficacia es más bien escasa.

            La mayor parte de los pacientes asistian a los talleres ocupacionales y recuerdo la mala impresión que entonces me producia el grito del enfermero o celador: !! " Terapie" !!  que conminaba a los pacientes a ir a las dependencias de la laborterapia. A mí, no se porqué, me recordaba un tanto el trabajo forzado de los campos de concentración. Los pacientes en general eran obedientes y el trato firme pero bueno. Por lo demás las exploraciones somáticas se reducian a lo más elemental ya que en general los pacientes venian estudiados en este aspecto y además el hospital solo disponía de las instalaciones más ordinarias de análisis y radiología. Disponía tambien de internista, pero los problemas somáticos importantes eran evacuados a los Hospitales comarcales o centrales de Kiel. En Kiel existia una Academia de Medicina equivalente a una Facultad. El titulo de "Academia" se debia a que no tenía  el resto de Facultades necesarias para que se constituyera una "Universidad".

            La organización del personal de nuestro Hospital se prestaba a echar un vistazo a la organización funcionarial alemana, que en la Universidad de Giessen no estaba tan patente por primar allí la organización académica. El funcionariado aleman en general consta de tres "carreras"( Laufbahn) diferentes: La alta, la media y la inferior. Cada una de ellas tiene un montón de jerarquias diferentes que repercuten logicamente en los sueldos y denominaciones. Dentro de cada carrera se va ascendiendo facilmente por antigüedad y méritos, sin embargo el cambio de una carrera a otra exige pruebas especificas. Así en la "carrera" superior del estamento sanitario  puedo citar que el director del Hospital era "Medizinal direktor"; el jefe de servicio "Oberarzt" y yo mismo "Assitenzarzt." Los directores generales del ministerio se denominaban "Obermedizinaldirektor". Existian tambien el Ministerial direktor o Ministerial Assitenz. La carrera de enfermeria pertenecia al nivel medio y los auxiliares y celadores al inferior. Los diferentes tipos de "carreras" por supuesto  estaban condicionadas por el tipo de formación exigida. Estos últimos, del nivel inferior o auxiliares o celadores, que constituian la mayor masa de personal en contacto directo con los enfermos, tenían una formación baja y tuvimos que esforzarnos en su formación y cambio de mentalidad. En suma que el Hospital mantenía la organización y funcionamiento tradicional de "antes de las reformas psiquiátricas" si bien dentro del "antiguo régimen" estaba muy bien organizado. Todo ello me hacía recordar el "Cursus honorum" del mundo romano del cual seguramente tomó ejemplo el Rey Sargento prusiano a quien sin duda se debe toda esta organización funcionarial alemana.  Como anécdota se refiere que despues de la guerra, los militares americanos ocupantes de su zona no lograban aclararse en este bosque de denominaciones que los alemanes tan puristas intentaban  perpetuar. En esta coyuntura se dice que los americanos arreglaron el asunto llamando a todos " Herr Doktor".

            De manera que la dificultad mayor en cuanto al trabajo cotidiano consistia, como tantas veces despues volví a experimentar en los sucesivos hospitales a cuya transformación colaboré, en la adecuada actitud y colaboración del personal; es decir, de su transformación desde la actitud paternalista y autoritaria a la técnica y de colaboración en las terapeúticas. Diré ahora solamente que tambien los enfermos tenian que "reformarse" y que su mentalidad y actitud venía dada por su edad y la generación a que pertenecieran y que tan infausto era el trato de antiguo regimen para nuevos jóvenes, que el trato reformado para enfermos a la antigua. Pero todo esto no lo sabía entonces si no que meramente empezabamos a dejarnos llevar por las técnicas de actividades de grupos que en el caso de los alcohólicos no exigen conocimientos tan depurados y dificiles como con los psicóticos.

            Al poco tiempo de incorporarnos nosotros vino el  psicólogo joven que accedia a su primer trabajo. Un hombre encantador con su joven y elegante esposa procedente de Berlin y que se dedicó a estudiar a todos los pacientes y a llevar los protocolos de las terapias de grupo. Ya he hablado de él: Herr Hildebrandt que luego nos visitó en Pamplona una vez. Puedo decir que fué a traves de él cómo inicié el contacto y conocimiento por mi parte de las pruebas psicológicas y sobre todo de las escalas conductales que por entonces se hicieron insustituibles. Algo más tarde se incorporó un segundo psicólogo en este caso soltero y con algo más de experiencia que colaboraba en las mismas tareas, sin embargo el nucleo del trabajo clínico lo llevaba yo, y el directivo y de actividades extrahospitalarias el Dr. Lammers. Quiero decir que en este sentido me sentí totalmente cómodo ya que nunca inspeccionó, perturbó o me presionó respecto el trabajo clínico que dejó en mis manos con total responsabilidad y que era, es necesario decirlo, muy sencillo y llevadero.

 

            5. Las actividades extrahospitalarias.

 

            Yo creo que estas actividades no formaban parte propiamente dicha de nuestras responsabilidades oficiales, pero se esperaba que las realizaramos, pues la organización de este departamento de toxicomanias iniciaba las tareas de reforma del Hospital y quizás de funcionamiento en general de la asistencia psiquiátrica en la zona. En todo caso para Lammers y para mí mismo constituian uno de los principales alicientes. ¿ Qué podiamos hacer y en qué consistian ? Tareas de divulgación y de contacto, como ahora explicaré, en ningún caso tareas clínicas individuales que quedaban reservadas para los especialistas en ejercicio.

 

            Efectivamente: Por toda Alemania y en concreto en el Pais Schleswig Holstein existian una serie de organizaciones comprometidas en la lucha antialcohólica y respeco las incipientes demás toxicodependencias. Estas organizaciones, unas de las iglesias, otras de tipo laico o beneficiencia asimilables a las actuales ONG, otras de los propios enfermos y sus familias, mantenian puntos de encuentro, información y rehabilitación, pero tambien diversas unidades de hospitalización y "cura" concertadas con las entidades de aseguradoras. Describiré berevemente cada una de ellas, pues contactamos y trabajamos con todas.

 

            Los alcohólicos anónimos. Era la más antigua y universal. De fundación americana, como se sabe, tenía una abundante extensión por toda Alemania y en concreto varios centros en nuestra zona de trabajo. Es sabido que gustan de trabajar independientemente y que no admiten dirección o consejos técnicos. Tenian un abundantisimo material que distribuian en la clínica visitando asiduamente a los pacientes. Su actividad y proselitismo eran grandes y si bien es sabido que mantienen una cierta actitud sectarista,  pero ello es necesario para muchos tipos de pacientes. El material era directametne americano o recientemente traducido. A través de ellos tuvimos ocasión de conocer a los directivos mundiales de la organización que a la sazón eran Australianos. Hasta hace poco he guardado material de todos estos grupos, hasta que llega un momento en que no hay sitio para nada ni siquiera en las bibliotecas públicas o universitarias. La particularidad principal de este grupo consiste, como es sabido, que todos son ex-alcohólicos.

 

            La orden de los Buenos Templarios.

            Seguramente este  nombre es desconocido en España. Tampoco sé si subsiste en Alemania. Lo componían una serie de provectos señores que me recordaban las Conferencias de San Vicente de Paul españolas o algo así. Sin embargo se decia que su origen estaba en la masoneria. Jamás pude saber nada cierto sobre este aspecto. Era en todo caso un grupo asociado de personas bastante importante  y extendido, que tenía sus casas, sus oficinas, sus salas de reunión y por supuesto como siempre en Alemania sus numerosisimos folletos, cartas y pancartas de información. Sí, como una O.N.G. con sus protecciones fiscales etc. pero con un espiritu más bien tradicional y "caritativo" evidente. Podian ser adecuados para otro tipo distinto de pacientes. Quizás de más edad y de condición social media o incluso media alta, pues entre sus componentes abundaban funcionarios, comerciantes medios etc. Con ellos estabamos muy agusto. Nos recibian bien, nos llamaban con frecuencia. Participábamos en sus reuniones en Kiel, en Oldenburg o en  Rendsburg  todos a menos de cien kmts. de Heiligenhafen. Nos pagaban los gastos y nada más, pero todo ello tenia el aliciente de los viajes, del trato con diversas gentes y la visita amistosa con muchos de los antiguos o futuros pacientes.

 

            La Cruz Azul.

            Se trataba de la organización para la lucha antialcohólica depdendiente de la iglesia evangélica. Era la organización que tenia más medios, entre otros, varios centros de "cura" es decir de ingreso para terapias de unos seis meses, y concertados que tambien visitamos. Funcionaban bien y tenian sus médicos especialistas y demás personal titulado. La zona era sobre todo evangélica luterana y al menos entonces bastante piadosa, a juzgar por la alta participación en las festividades religiosas etc.  El espíritu de este grupo no era especialmente religioso sectario, como el que hoy dia manifiestan las comunidades terapeúticas para toxicomános, sino más bien técnico-laico. Tenian desde luego muchisima más experiencia que los especialistas ordinarios de los Hospitales o Universidad. Aprendimos mucho de ellos. Fue este el grupo con quien más y mejor trabajamos. Tengo que agradecerles - y simultaneamente ellos a mí - que allí hiciera mis primeras experiencias de hablar en público en alemán que culminaron mi conocimiento del idioma. Participamos en numerosos simposiums y jornadas en las cuales haciamos noche en sus propios centros  quedando siempre muy contentos por su atención y organización. Todo ello servia, claro está como modelo, para la posible organización posterior en España, donde ya me veía yo dedicado en cuerpo y alma a la lucha antialcohólica. Muy bien recuerdo el impacto que me produjo el ambiente de una noche de verano en la que volviamos a casa en coche a algo así como  las tres de la madrugada, pero había luz natural y bastante abundante. Era el verano nórdico, que tenia como contraposición el invierno nórdico. No llegaba a lucir sol de medianoche, pero en verano no llegaba a anocher fundiendose el larguisimo crepúsculo vespertino con el no menos larguisimo matutino. El invierno por ello era horrible. Luz artificial continuamente y anochecida hacia las cuatro de la tarde. La depresión era el resultado.

            De la mano de este grupo de la Cruz Azul dimos charlas de divulgación por diversos pueblos, entrenandome así a lo que luego pondria en marcha en Navarra.

 

         La Cruz de Oro.

            Existía una organización similar dependiente de la Iglesia Católica. Se denominaba La Cruz de Oro. Era poco numerosa y activa y con ellos no trabajamos gran cosa, salvo que tambien acudian a las reuniones de la Cruz Azul colaborando entre sí sin problemas. Este aspecto de la colaboración entre las iglesias no dejó de obrar un cierto impacto en mi espíritu educado por los jesuitas y en Valladolid, que mantenian todavia una demonización absoluta de la Reforma y de Lutero. El darme cuenta de que  Lutero era una de las personalidades más importantes de la Historia de Alemania y el conocer sus obras y motivaciones  supuso un gran paso de educación en la tolerancia frente al celo ortodoxo que  me habian inculcado de niño. Como mayor anécdota diré que era habitual en Alemania, que en los pueblos pequeños existiese solo un edificio-iglesia y que en la misma se realizasen a horas diferentes los distintos ritos de una u otra confesión. A mí al principio me asombraba, recordando cómo de chiquillo nos azuzaban a que al salir del colegio fueramos a tirar piedras a la única iglesia evangélica que existía en Valladolid, en concreto en la calle de José Maria Lacort.

 

            El Dr. Lammers se referia a sí mismo bastante despectivamente, pero no referiré aquí textualmente lo que decia y lo que hacía para estar consigo de acuerdo. Total que en el aspecto cientifico y respecto a un porvenir, el Hospital estaba aislado, el trabajo  se fue haciendo  monótono y  había que seguir mirando hacia adelante. Se añaden a esta actitud factores personales de aquel momento. Nacimiento de nuestra tercera hija. La conciencia de seguir siendo extranjeros y el temor respecto a nuestras hijas de educarse en el desarraigo. La lejanía y el clima de la zona. Los largos meses que tuve que pasar solo ese invierno y que se saldaron con el desarrollo de aficciones al modelismo y otras manualidades. Fué un invierno  éste del 67 al 68 verdaderamente triste y opresivo. Una vez se desbordó el mar inundando el pueblo. A continuación se heló. Quedó una placa como de cristal de varios centimetros de espesor por toda la ciudad. Apenas se podia salir de casa. El coche bloqueado durante meses bajo una capa de nieve. La bateria agotada y el motor congelado. En la época mejor me iba a bañar a una piscina cubierta en Oldenburg y  a comer a algún restaurante pues la comida de la cantina del hospital era pésima en calidad y cantidad. La peor que me ha tocado consumir en mi larga experiencia de internados, campamentos, universidades y hospitales y eso que yo siempre he dicho que ola única comida mala es la que es escasa. Estaba además orientada al gusto nórdico y yo no soportaba los ahumados, los peces no identificados con sabor a lodo y especialmente lo que ellos creian ser una delicatesse: las carpas de charco, que no de lago, con salsa - indegustable  para mí - de "Meertich". La nostalgia personal y profesional por España se hacia cada vez más fuerte.

 

            Sin embargo    el Dr. Lammers, que percibió algo de ello, no queria precindir de mí. Me auguró una carrera segura en Alemania. Me dijeron que podria nacionalizarme alemán y aspirar a ser  funcionario e incluso no seria dificil que en breve pudiera ser  yo mismo Oberarzt en el desarrollo del hospital. Por otra parte en las revistas especializadas habia anuncios frecuentes de colocaciones y al tener el título de especialista se me abrian las puertas.

            No obstante los permisos de residencia y trabajo estaban condicionados a mi permanencia en el hospital, que tenia que certificar que " mi trabajo era necesario para la atención médica de la población alemana" Esa certificación era pura rutina para el hospital en tanto que quisieran mantener mi contrato, pero ya se veia que proporcionaba el pretexto adecuado para el momento en que quisieran despedirme. Por lo tanto tambien desde este punto de vista me sentía inseguro, aunque probablemente no tenía razón y veo ahora como cierto que podria haber seguido una buena carrera profesional en Alemania, sea en Heiligenhafen o en otro lugar.

            Quizás sea el momento oportuno en mi narración para hacer un comentario general sobre mi trabajo y vida en Alemania. Nunca estuve más agusto en el trabajo. Todo iba como una seda. La proverbial organización alemana, condicionaba que cada uno supiera muy bien cual era su deber y a la vez  procuraba confianza en quienes habian de velar por tu contrato, por tu nómina, por los ingresos complementarios, por las relaciones con hacienda, por tus seguros y derechos.... Continuamente te informaban de todo que funcionaba con asombrosa seguridad y exactitud. Todo ello podría producir en algun momento cansancio o hasta aburrimiento pero no propiamente stress salvo, hasta entonces, aquellos episodios en relación con las angiografias y mis relaciones con Erbslöh. Por ello tanto más he de quejarme de la organizción española,  tal como yo la recordaba al menos, pero que sufrí  tanto  despues en Pamplona, como en mucho mayor grado en Santiago de Compostela despues. Aquí todo parecia provisional e inseguro, medra la envidia y más bien que ayudas recibes dificultades. La improvisación, la diferencia entre los planes y deseos escritos y la realidad cotidiana... sobre todo, sobre todo esa necesidad ibérica de tener que estar siempre alerta para que no "te la jueguen" o no te engañen, o te metan en menos de que canta un gallo en cualquier lio de cualquier tipo. En suma el resultado de un pais menos organizado, más indisciplinado en el que podemos presumir de la improvisación y de la libertad, sin tener en cuenta que ello mismo atenta contra la misma. Se traduce ello en los casos leves en esperas, ineficacias, despilfarros, y maloshumores; pero en la medicina se puede expresar sencillamente en la muerte y en la politica, como estamos viendo, o aun peor y  sencillamente en la guerra civil, que dicen llevamos en la sangre.

            Así que yo personalmente  estaba agustisimo en Alemania  y hubiera vivido allí toda la vida feliz, pues todo estaba más acorde con mi propia personalidad... sin embargo sufría, sobre todo en esta ultima epoca de H.H. de nostalgia y me llevaba de España todos los años futiles recuerdos en un libro o en una piedra del camino de mi pueblo. Sobre todo no estaba contento por mi familia, que en HH estaba e iba a estar todavía, más lejos de España y por ello más desarraigada y ambigüa. Además algunos comportamientos del Dr. Lammers comenzaban a ser intolerables, aunque aquí no quiero relatarlos con más detalle.

 

            Un último aliciente en Heiligenhafen tampoco bastó para quedarme aunque la tentación fue grande. Estaban construyendo viviendas para el personal. Se trataba de chalecitos pareados de dos pisos del tipo que ahora es tan frecuente tambien en España. Tenían un despacho, además  del salón, en el bajo. Tres dormitorios adecuados para nuestras tres hijas, y hasta un cuartito de manualidades ( me niego a escribir bricolage ) Era muy seductor. Tenia los planos, que traje a España por si algun dia podia construirme una casa, como así fue. Me habian adjudicado ya uno en concreto que fotografié paso a paso en su construcción y el precio de alquiler estaba en consonancia con el sueldo; es decir, barato.

 

 

             6. El alcoholismo y la lucha antialcohólica en España.

 

            Ya he comentado en estas memorias que el Dr. Villacián, mi primer maestro en psiquiatria, tuvo una sensibilidad especial para el problema del alcoholismo y fundó en Valladolid una de las primeras agrupaciones de ex-enfermos; aquellas que ha continuado prestigiando  el Dr. Blas Bombín, uno de los más asiduos discipulos, sino el que más del Dr. Villacián. Realmente en aquella época el alcohólico no existia como enfermo. Era todavía considerado como un simple vicioso que debía afrontarse desde el punto de vista moral o social.  No existían, ni centros, ni expertos, ni estudios de importancia respecto al tema. En concreto solo existía, y así se cita, un estudio epidemiológico-social realizado por  el Dr. Viñes Ibarrola en Navarra. Sin embargo sí existia un inicio de conciencia critica sobre la situación y por aquel año de 1968 se habia terminado, creo recordar, el primer estudio serio sobre el tema realizado por Santodomingo, Alonso Fernandez y Murcia Valcarcel y patrocinado por el P.A.N.A.P          ( Patronato Nacional de Asistencia Psiquiatrica, de feliz recuerdo). Un estudio clásico editado despues por el mismos PANAP que bajo la dirección del Dr. Serigó comenzó a infundir el espiritu de renovación y reforma a nivel basicamente institucional.  A todos los conocí personalmente despues, manteniendo amistad especialmente con Santodomingo. Bien; pues ya recordará el lector que sea psiquiatra, que estos autores fueron los precusores del estudio y asistencia al alcoholismo en España y ellos organizaron el primer congreso sobre el tema que se celebró en La Coruña ese año de 1968.  Ruego que el lector aprecié adecuadamente las fechas en que se iniciaron estas reformas. Algunos siguen creyendo que todo  lo positivo comenzó con la transición, o con el propio nacimiento del "inocente".

 

            En estos años desde Alemania seguí manteniendo mi amistad y mi correspondencia con el Dr. Villacián, cuyas cartas conservo y que siempre me animaba a que regresara a España, aduciendo en sus recuerdos  la enorme sangria cultural y espiritual que representó para España el exilio tras la guerra civil. Con ocasión de este congreso volvimos a cartearnos preparando por mi parte una comunicación que avalaria él. Así que él me habia puesto en contacto con el Dr. Santo Domingo con quien tambien me carteé por aquel entonces. Desde estos presupuestos y deseando mantener los lazos con España, asistí con mi esposa a ese congreso. Por cierto que viajé a La Coruña desde Valladolid  llevando al Dr. Villacian en mi modesto coche VW escarabajo....

             El congreso se celebró ya a la manera Europea; tan olvidada posteriormente. A base de mesas redondas, discusiones en grupo y elaboración de conclusiones. Me nombraron secretario de una mesa. Una mesa que presidia el Dr. Soto Yarritu. Inmediatmente hice amistad con él. Además el Dr. D. Federico Soto Yarritu, director a la sazón del Hospital Psiquiátrico de Navarra, conocía bien el alemán. Apreciaba la cultura alemana y ya solo por ello me recibió muy bien y charlamos largamente sobre mi experiencia alemana.

            Y al final del Congreso el Dr. Soto me dió la noticia. En el Hospital de Pamplona iban a salir unas plazas. Unas eran para el Hospital Provincial con la categoria de jefe de servicio. Una era para el Hospital Psiquiátrico bajo la denominación de Jefe de Rehabilitación y Psicoterapia. Un primer paso en la modernización y reforma de la Asistencia Psiquiatrica  en Navarra.

            Despues de muchos intercambios de correspondencia, de formularios y de informes en los cuales pude presentar los elogiosos y magníficos procedentes ya del Instituto Max Planck y de las clínicas de Giessen, me concedieron la plaza. Parece ser que obtuve 40 puntos frente a mi rival con 4 puntos.

 

            Despues de algunas semanas en vilo y en silencio, cuando nos comunicaron la noticia brindamos con "Champagne " de verdad ( es decir, francés ) y comencé a despedirme. Cartas a todos mis anteriores jefes de Alemania. Comunicación al Hospital donde no llegué a estar dos años ( por lo que tuve que devolver el dinero que me dieron para el traslado)  y enfado del Dr. Lammers aunque mostró compresión o disimulo. Entonces precisamente pude darme cuenta de que algunos de los Oberarzt de Giessen que me tenían estima como el Prof. Pfeiffer y Greve, no habian visto muy bien mi marcha a aquel hospital tan "dejado de la mano de Dios " y además con  el Dr. Lammers de cuya fama en distintos aspectos no era yo entonces consciente. Me felicitaron de buena ley y yo me ví otra vez inundado del entusiasmo y de las ganas de trabajar pues aquella plaza era de dedicación completa, de sueldo digno, y de carater funcionarial en la autónoma Diputación Foral de Navarra. El Dr. Lammers poco despues de mi marcha, por cierto, volvió a la Clinica Psiquiatrica Universitaria de Giessen donde lo he visitado en estos ultimos años en los que ya estaba jubilado por enfermedad.

 

            7. Otras expectativas de traslado.

 

            Por estas mismas fechas tuve otro intercambio de correspondencia y pareceres respecto otra posibilidad de regreso a España. Debo agradecerselo al Prof. D. Olegario Ortiz Manchado[1] que por entonces obtenia su cátedra de patologia médica en la Universidad de Zaragoza. D. Olegario procedia de Valladolid y habia trabajado asiuduamente con D. Pedro G. Bosque. Me figuro que mediante su influencia y quizás la del Dr. Villacián, se vió motivado a ofrecerme alguna plaza en Zaragoza tambien en combinación con el Prof. Rey Ardiz, catedrático de psiquiatria. Aun hoy dia, que conservo la amistad y la colaboración con D. Olegario en tantas actividades en Valladolid, agradezco enormemente la confianza que tuvieron conmigo en su momento y en su intención de "rescatarme" para España. La verdad es que no llegué a enterarme bien de qué tipo de plaza podian ofrecerme, pero a buen seguro que podria haberme desarrollado bien en Zaragoza por el procedimiento habitual entonces de las consultas particulares, dados los escasisimos emulumentos que tenian las plazas oficiales. Precisamente la plaza de Pamplona, como explicaré, habia superado esa dificultad si bien mediante un cierto subterfugio administrativo.

           

            Así pues, en Julio de 1968 justamente despues de las  fiestas de San Fermín, me incorporé al "Hospital Psiquiátrico San Francisco Javier" de la Excelentisima Diputación Foral de Navarra", pero esto merece ya un nuevo capítulo de estas memorias.

 ¿Deseas seguir leyendo el 6º Capítulo?.Adelante pues:

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[1] Fallecido en estas fechas de Enero de 2006 en las que corrijo estos párrafos. Vaya aquí mi agradecido recuerdo a una persona integra, magnífico profesional y entrañable amigo que tanto pude tratar en estos ultimos años en que fui profesor titular en Valladolid y por ello compañero suyo.

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